| Por Juan Carlos Pérez-Duthie
Especial para El Sentinel
5/29/2004
Buenos Aires · Suena a desafío, eso de combinar el tango, uno de los géneros musicales más sentimentales y emotivos, con los ritmos mecánicos y cerebrales de la música electrónica.
Pero el resultado de este maridaje no es la atrocidad sacrílega que los defensores de uno u otro bando pudieran temer.
Por el contrario: el tango electrónico ha rescatado el rol del bandoneón para el siglo XXI y confiere al sintetizador la calidez que frecuentemente lo elude. Lleva a nuevos niveles la teología de la liberación del tango, el evangelio del libertango según Piazzolla.
Pasado su boom histórico con Astor Piazzolla -- y hasta con propio Piazzolla --, el tango encontró renovación. Luego, como metáfora de Argentina, su cuna, el género decayó y se estancó en la amenaza de la irrelevancia. Un show musical que acaparó la atención de Broadway y del mundo, Tango Argentino, abrió las puertas a su renacimiento. Y hoy, la música electrónica le entrega pasaje a la modernización.
Los jóvenes argentinos que una vez lo encontraron passé, ahora lo escuchan y bailan en sus encarnaciones tradicionales y en sus reencarnaciones no ortodoxas. La evolución del tango la demuestran ofertas como las de Gotan Project, Bajofondo Tango Club, Narcotango, Tanghetto, y Ultratango. Esta última aún cosecha triunfos con su CD del 2003, Astornautas (Notorious), se presenta con frecuencia en la ciudad y comienza a elaborar nuevo álbum.
"Pienso que Piazzolla es un compositor tan importante y prolífico, que ya es muy difícil tan sólo poder seguir sus pasos", reflexiona Leo Satragno, fundador de Ultratango, poco después de una presentación de la banda que lidera.
"Entre finales de los 70 y hasta finales de los 90, no se hizo nada nuevo. Sólo se copió lo ya realizado. El género pudo sostener su fuerza gracias a espectáculos como Tango Argentino, donde lo perdimos a nuestro padre Raúl Lavie por casi 10 años de gira por el mundo. Pero hay que reconocerle a Gotan Project que el género-fusión trascienda de lo underground al gran público".
Ultratango no pretende ser Gotan Project, aclara Satragno, de 39 años, ni tampoco Bajofondo Tango Club.
"Cuando logramos concretar el CD teníamos muy claro que queríamos ser la tercera alternativa a Gotan y Bajofondo, con su propia personalidad, y no copia de..., expresa Satragno.
"Mis intenciones para el futuro es que Ultratango no sea considerada una bandita de tango-electrónico sino de tango a secas. Y para eso hay que tocar tango. Con la raíz y la sensibilidad original. No importa el instrumento".
De vivir Piazzolla, sospecha Satragno, es muy probable que se hubiera sumado a toda esta renovación.
"Pienso que Astor, que solía pasar los veranos compartiendo asados y festejos con mi familia cuando yo era muy chico, si siguiera tocando usaría los nuevos instrumentos, computadoras, sintes, samplers, baterías electrónicas, que es lo que usamos en Ultratango", dice el delgado y espigado músico, un Pet Shop Boy porteño con cabello rizado.
La producción discográfica de Ultratango se limita, hasta el momento, a dos discos, pero disfruta de una extensa historia musical enraizada en otro grupo de Satragno, El Signo, con casi dos décadas de existencia.
"Formé El Signo en tres semanas, con El Bahiano [ex Los Pericos] y mi hermano Gastón [también en Ultratango] cuando me despidieron del grupo Art Nouveau [1984] por diferencias musicales", relata Satragno, residente de Palermo, barrio con historia de poetas y malevos, hoy enclave hip de la ciudad.
"Siempre nos dedicamos al tecno, y a mezclarlo con otras vertientes", continúa el autodescrito músico-sonidista-técnico-multifunción.
"Era algo natural, sobretodo siendo hijos de Lavie, agregar cosas tangueras a nuestras composiciones. En 1989 editamos Undermalabia, donde está Parece un martes 13, que contiene muchos sampleos de una película de [Carlos] Gardel, y el bandoneonista de papá, Carlos Buono".
Y continúa: "En el 90 hicimos su remix-dance, que tenía un sampleo de Technotronic, y que quedó en la historia como el primer tema tecno-dance-argentino. En el 94, conocemos a Mariano Cigna, excelente bandoneonista, con quien empezamos a tocar y a grabar temas nuestros, de Piazzolla, y cortinas de programas de radio y TV".
Y es en el 2001 cuando Satragno lanza un disco Ultratango, pero por El Signo-Ultratango.
"Armamos ese CD, que contiene los 10 mejores temas realizados desde 1994 de nuestra vertiente sólo tanguera", explica Satragno.
"Material absolutamente rechazado por todas las discográficas desde esos años hasta mediados del 2003".
Ultratango debuta como grupo el 13 de junio del 2002 en el Festival Internacional Astor Piazzolla, y edita su primer disco compacto como Ultratango, Astornautas, en diciembre del 2003.
Hasta ahora, la producción no se ha distribuido internacionalmente (salvo que se vende por Internet para el exterior) pero Satragno informa estar en conversaciones que pudieran cambiar esa situación.
A la par con Ultratango, continuará El Signo, que termina justamente su séptimo álbum.
"Pienso dedicarme a esto hasta que abandone este mundo y después, si puedo, también", dice Satragno riendo.
"Y me gusta el tango pero también el no-tango. Son conceptos muy complementarios. El Signo será jovial, hasta adolescente. Ultratango es adulto y vivido. Así que, gracias a Dios, puedo hacer todas y sentirme pleno como músico".
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